08.02
La Pampa Argentina. La parte más llana de la Pampa Argentina. Un lugar en donde la excitación puede dispararse con apenas la presencia de un arbusto rebelde que desafía la horizontalidad del horizonte. La Pampa debe ser la locación más difícil para ponerle onda a un relato. O bien nos consumen las alegorías mesológicas o somos hechizados cuál boludos extranjeros por la pintoresca pueblerina. De uno u otro modo, cualquier intento de mantener la atención se complica en grande. Y es probable que estemos deseando que en algún momento caiga una nave sobrediseñada a la hollywood y vuele todas las vacas, ranchos y paisanos a la mierda. Ah, la Pampa. Consuelo de quiénes, como yo, nacimos en un tierra con elevaciones y curvas y climas diferentes.
Espejo en el que nos miramos y decímos: “Córdoba no da tanto orto, después de todo”.
Y asi es como, contra todo sentido común, la Pampa ha sido seleccionada como escenario de cientos de películas de todo tipo. Muchas clásicas, otras olvidadas. Pero con seguridad, la Pampa es el lugar en el que ningún director escapó jamás a la tentación de filmar el horizonte con dos arbustos, para luego dar un suspiro grande y decirse a sí mismo: “Esto es cine y no joda”.
Pues bien, desde acá decimos: ESO NO ES CINE. Eso es una franja verde debajo de una celeste y dos putos arbustos. Bien podría oficiar de camiseta para el Club Defensores de la Pampa, si dicho club existiese. Y sin embargo, a pesar de nuestros sabios prejuicios (el prejuicio de la perfección, diría Gadamer), se nos planta frente a nuestras narices “Historias Extraordinarias” de Mariano Llinás (mas data técnica y escatológica: http://www.imdb.es/title/tt1225831/). Y nada menos que por 4 hs (!!!) nos sitúa en la llanura pampeana y los pueblos que la pueblan (hoy estoy redudante con las redudancias). Y algo increíble sucede: NO NOS ABURRIMOS!
Descripción nerd-intelectual: Llinás compone una especie de western psicológico, una épica posible del interior profundo bonaerense, impulsada por el vaivén de tres historias, que no tienen mas relación entre si que el desnudo ánimo existencialista de los personajes que las protagonizan. Relatada por una voz en off, la película nos muestra como los personajes (innominados X, Z y H) son arrastrados por el fluir de una cotidianeidad enrarecida por circunstancias que rozan (y en ocasiones transpasan) la frontera del absurdo. Tres historias sobrellevadas por la presencia innombrable de lo siniestro, en el reverso de cada acción. Tres personajes que bien podrían llamarse todos Joseph K.
Volvemos: ¿Cuán larga debería ser una crítica de una película que dura 4 hs y está plagada de detalles? Ni la más puta idea. Destaco solo dos cosas más: la fotografía, increíble trabajo sobre un paisaje áspero para sacarle belleza e impecable el recurso de una especie de diaporáma para contar un hecho policial. Lo segundo, la actuación de Walter Jacob (Z) que le pone más carne y hueso a un personaje que ya era sin dudas el más jugoso de los tres desde el guión.
Hay historias que por mínimas son minúsculas, y por minúsculas, insignificantes (Sorín, volvé a filmar publicidades). Y también hay historias máximas, que son lo dicen ser. Porque a veces más es, simplemente, más.



estas como loca posteando.
la vería, pero no tengo 4 horas que me sobren
Me cambiaron la medicación, por eso. Y es verdad, no te sobran 4 hs, te sobran 8, ashtray boy.