09.06
La nueva de Jodie Foster como directora se parece mucho a lo que la industria del cine viene lanzado estos últimos años como comedia-dramática-sobre-familia-disfuncional. Esto es, una copia de la estética del llamado “nuevo cine indie norteamericano” (léase P. T. Anderson, Wes Andersen, Solodz, Linklater, etc.), respaldada en historias que distan mucho en calidad en relación a los productos de la corriente de referencia.
Y a pesar que la productora de The Beaver, Summit Entertainment, pueda ser considerada dentro del espectro independiente (aunque también sea responsable de bodrios como la saga “Crepúsculo”, entre otros), en The Beaver prima el uso del trazo grueso en la narrativa y la construcción de los personajes, tan típico del costado malo de Hollywood, al cuál los matices siempre se les escapan entre los dedos (no así los billetes, claro). Así, la gran H solo vislumbran dos posibilidades: un raconto de situaciones de desencuentro entre personajes esterotipados hasta lo ridículo (y en esta película hay un espacio bien grande para el ridículo, como ya veremos) que se resuelve en un final exageradamente feliz; o bien, se plantea el mismo recorrido, pero esta vez conduce a un final desmesuradamente trágico. La moral hollywoodense, como vemos, no admite grises.
¿Qué nos cuenta “The Beaver”? (o, según la siempre herética y desconcertante traducción latina, “Las Dos vidas de Walter) La cuestión es bien sencilla: Walter (Mel Gibson) es CEO por herencia de una compañía de juguetes y sufre de una depresión “terminal”. Su familia, mamá workaholic Foster, hijo edípico en fase terminal Porter e hijo edípico inicial Henry, cansados de su enfermedad, echan a Walter de casa. Walter alquila un cuarto y sin más remedio, decide poner fin a su vida. Pero en pleno intento, una marioneta de castor cobra vida en su mano (?) y salva la de Walter. Así, a partir de ese momento, W. solo se expresará a través del monigote, presentándolo/se orgulloso como su nuevo terapeuta. Por otro lado, la necesaria subtrama: al hijo mayor (que odia a W. profunda y freudianamente) se le acerca la chica más linda del colegio para entablar una relación en principio laboral, pero que termina, o mejor, puede resumirse en la siguiente fórmula: chica popular y linda, que resulta ser feucha por dentro, se enamora de freakie promedio, que resulta un manantial de coolness. Y a todo este compendio de lugares comúnes (exceptuando el castor, que intenta aportar algo de delirio a la Michel Gondry, pero termina funcionando como una cruza entre Chucky y Patch Adams, y que además, siendo la excepción, confirma la regla de absoluta planicie del resto de los personajes) se le suma un final que, bueno, prefiero (confieso, con algo de sadismo) que vivan o sobrevivan uds mismos.



La puta que te pario! por que mierda sacaste el full post en el RSS y me haces entrar al site a leer si no tenes publicidad o alguna bosta de ads que lo justifique. Hace un favor a la humanidad, ponelo como estaba y pegate un tiro. Gracias
El blog esta buenísimo! besis.
Hola amiga, te vino? estas un poco agresiva, clavate un ibuprofeno y volve en 2 o 3 dias.
besis
Otra cosa, saca ese gif pedorro que tarde 5 horas en leer el post porque me despertaba a cada rato, con la frente en el teclado y babeando de las combulsiones. Sorete.
es el problema de tener un cerebro de mujer.
bam!
El debut de Jodie Foster como directora??????????
Informate man
corregido por la buena actitud y lo cariñoso de este lector que sin ninguna pedancia cinefila, hizo notar este error.
(fue ironía por si no lo entendiste)